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Otras especies salvajes también ponen en alerta al campo asturiano, como los zorros, con epidemias de sarna, o los corzos y los venados, que «arrasan pumaradas y otras plantaciones». Los ganaderos consideran que las autoridades del Principado deben tomar medidas para el control de todas estas especies, aunque no sean cinegéticas, pues aseguran que el campo asturiano está llegando al límite de su capacidad, dado que «hemos ido traspasando cada vez más las densidades asumibles de distintas especies, pudiendo hablarse de verdaderas plagas» en determinados casos. El Comercio.es