La Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC) propuso la creación del Grupo de Trabajo
Buenas Prácticas Medioambientales para los Actores del Medio Rural con el objetivo de
recopilar, debatir, consensuar, proponer y difundir buenas prácticas para el medio ambiente
que tengan buena acogida y aceptación por los agentes del medio rural encargados de su
puesta en práctica. 16 miembros de la RRN, entre los que figuran sindicatos agrarios,
asociaciones de ganaderos, administraciones y ONG ambientales, formaron parte de dicho
grupo de trabajo.
Como características básicas de las buenas prácticas medioambientales
se consensuó que deberían ser beneficiosas para el medio ambiente y no conllevar una
disminución ni de la producción ni de las rentas de las personas que las desarrollasen.
Además, estas buenas prácticas siempre serían voluntarias, es decir irían más allá
del cumplimiento de la normativa existente, que se consideraba la línea base de obligado
cumplimiento y por tanto, sin lugar a denominarse buena práctica